Coconut grove y el señor Smith

Apenas 15 días después de mi llegada empecé a trabajar en una editorial española. Era el año 94. F, mi jefe, también era catalán. Pronto nos hicimos amigos y algo más. Salíamos juntos a cenar y a los mejores clubs del Miami de aquella época. Incluso viajamos a New York en una par de ocasiones. Me enamoré. Se lo dije. Me rechazó. Se arrepintió mucho más tarde. Ya no somos amigos. Pero siempre me acordaré de él. Y del vibrador que me regaló: Jordi Smith. Jordi porque era un nombre catalán, típico. Smith porque estábamos en Estados Unidos y tampoco me importaba mucho su historia. Un John Doe con pilas.

Coconut Grove y el Sr Smith