El Mustang del Pleistoceno

el mustang del pleistoceno

En Estados Unidos todo es grande. Las calles, los edificios, las tiendas, la comida. Los policías americanos. “Aquí sin coche no eres nadie, eSe” me dijo R. Así que mi primer coche fue un Mustang del 78, del pleistoceno, vamos. Rojo, pura chatarra. Sin aire acondicionado. Me costó 1.500 dólares de la época. Yo era feliz.

Lo vendí años más tarde para comprarme un Corolla blanco que tiraba más que una cuadra entera de caballos. Por aquél entonces yo ya trabajaba en una empresa española dedicada a la venta de componentes para fabricar persianas cuyo nombre empieza por V. Empecé como recepcionista. Y empecé también además de mi experiencia profesional, mi curriculum de fracasos amorosos. Grande. Como todo en Miami.