The Bedroom (Primera parte)

Una noche de fiesta con F, mi amigoconderechoapolvo catalán, nos encontramos con tres españoles a los que F conocía. Cenamos todos juntos y pillamos un tonillo bastante divertido. Nos fuimos a South Beach y antes de entrar en The Bedroom cada uno de mis acompañantes se metió una raya del tamaño de un bate de baseball. F me dijo: “nena, no t’agradarà” y se esnifó su parte. Aún le doy gracias por ese consejo y siempre lo haré. Eso de meterme polvillo en la nariz me da mucha dentera. Y luego está que ves a los enfrascaos apretar fuerte las mandíbulas, mirarte fijamente como si te odiaran, incapaces de mantener una conversación coherente. En The Bedroom, un local de moda que había vuelto loca a media ciudad porque era frecuentado por Leonardo DiCaprio y también por actores, el suelo estaba plagado de gruesos cojines, cortinas blancas, mesitas con botellas de champán… la gente charlaba sentada y sonaba música de jazz. Había una sala más privada al fondo. Pero yo esa noche no entré en ella. No esa noche.

theBedroom Miami