Qué días los de 2016

Este año ha sido para mí muy intenso, de los más intensos de mi vida.

Lo empecé enferma, con pulmonía e infección de orina. Cuando volvimos mi marido y yo de Tenerife, él tuvo que llevarme al hospital porque no podía respirar. Total: 4 semanas de antibióticos. Ahí ya empecé a ver que tenía que tomar parte activa en mi propia salud y en mi propio cuerpo. Sabía que tenía que hacer algo, pero no sabía qué. Pesaba 107 kilos y era prácticamente una seta adherida al sofá.

En marzo hizo un año que puse una denuncia a la empresa en la que trabajaba por acoso laboral y seguí procesando las consecuencias psicológicas de estar un año y medio emocionalmente secuestrada en un trabajo en la que no sólo no se me valoraba, sino que además, me hacían sentir que yo no valía para nada. Es duro darte cuenta de que estás siendo víctima de acoso pero más duro es para quienes te quieren verte hecha mierda todos y cada uno de los días. Cuando digo que seguí procesando, quiero decir que saqué conclusiones sobre mí misma y los demás, sobre el mundo laboral en este país, hasta que por fin, creo, me perdoné a mí misma.

Llegó la primavera y me operé del estómago, concretamente el 4 de mayo. Creo que no exagero si digo que volví a nacer ese día. De 107 kilos a menos de 64 en prácticamente 8 meses. Los cambios tanto físicos como psicológicos han sido brutales. Publiqué un vídeo en mi canal de YouTube, aquí pongo el enlace por si lo quieres ver: https://youtu.be/fe5aGQGWJD4

En realidad fue Rober, mi marido, quien me propuso que lo hiciéramos. Creo que es, de lejos, una de las mejores decisiones que he podido tomar. Y nunca,  nunca, nunca, le daré las gracias de manera suficiente a él, mi apoyo, mi ancla, mi amor, mi vida, mi universo: GRACIAS.

 

Ha sido un año de cambios, de altibajos emocionales, psicológicos. Pero también ha sido un año bonito. Particularmente bonito. Creo que ahora es cuando estoy empezando a perdonarme por haber llegado a pesar tanto, por haberme metido en una espiral de comportamientos autodestructivos que lo único que hacían era minarme la salud y la autoestima.

 

También ha sido un año de desintoxicación. Tanto física como mentalmente. De sentirme decepcionada con personas a las que creía amigas, y de decepcionar a otras tantas, por qué no reconocerlo, porque seguro que yo a más de uno habré decepcionado. En el primer caso, me he dado cuenta de lo hipócrita y envidiosa y mala que puede llegar a ser la gente, así que fuera, pa la calle. En el segundo, si ha sido así, pido disculpas.

He conocido a personas maravillosas, he retomado el contacto con personas a las que había relegado al olvido y me he dado cuenta de que todos tenemos derecho a tener un mal día, o un mal mes, o un mal año.

A todos los que me queréis y sabéis que os quiero: OS QUIERO. Gracias por estar ahí. Y espero que podamos pasar más tiempo juntos durante el 2017. Feliz Año Nuevo.