Cállate un mes, que no me aguanto

A veces deseo que no nos muramos tú y yo nunca para seguir juntos, felices, enamorados y obsesionados el uno con el otro como dos adolescentes sin acceso a internet. A veces me siento tan asustada ante la posibilidad de que me abandones que ideo mil maneras de hacer que vuelvas y a lo mejor tú solo estás durmiendo a mi lado como un bebé.

Otras veces mi mente, sin razón aparente dice: cállate un mes, que hoy no me aguanto ni yo así que no entiendo cómo puedes si quiera mirarme. A veces te grito en mi cerebro que te calles, que no me hables, que no es culpa tuya ni mía, es de estos sofocos y este frío y este sudor en la nuca, que no me deja dormir ni respirar ni vivir. Que ni me mires, que estoy cansada, vieja, gorda y arrugada. Y otras veces pienso en lo precioso que es envejecer y reír juntos y que la única droga que tengo en esta vida es hacerte reír a ti.

Cállate un mes, que a mí hoy se me antoja un día duro no sé por qué y voy a ver cómo sobrevivo sin pelearme con nada ni nadie.

A veces te quiero lejos pero no lo suficiente como para que me duela echarte de menos, si no para alegrarme de veras por volver a tenerte cerca. A veces desearía irme yo a mis cosas, con mis sudores y mis pies helados, mis mocos y la piel seca. A veces quiero que me abraces en silencio y me dejes a mí sola todo el edredón y que me digas que me relaje porque ya es demasiado tarde.

A veces me agobia tanto la vida que me siento sola y desesperada y me da por llorar y reír a la vez. Cállate un mes, que hoy no me aguanto ni yo.